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    Nuevo ciclo escolar

    Una de las cosas que más me emocionaban cuando era niña era el nuevo ciclo escolar, la razón era simple: conocer nuevas personas, elegir nuevos útiles escolares y algunas veces cambiar de escuela.

    Ahora desde el otro lado de la moneda, como mamá, es una de las épocas que más flojera me dan.

    Ir a elegir útiles que no serán para mi, ver montones y montones de gente en las tiendas, buscar uniformes, mochilas, lonchera y lo más triste: Pagar.

    ¡Ouch! La hora de pagar es cuando uno dice ¿En serio mis papás gastaban tanto cada año para mi? y uno comienza a valorar el haber podido tener “lo mejor de lo mejor” cada año.

    Aunque en sí lo que más flojera me da es tener que despertar temprano para llevar al niño a la escuela, ese sentimiento de saber que si me desvelo la noche anterior en la mañana voy a estar pidiendo a gritos volver a mis cobijas.

    Supongo que mi mamá decía lo mismo por tener que llevarme a clases tan temprano, así que solo sigo con el ciclo de queja, lo bueno es que ella no tenía un blog en donde venir a quejarse 😀

    Postdata. ¡Crecer es una trampa!