Hace unos años que no me tocaba mudarme de casa,  y de repente estoy entre cajas y más cajas.

Fue una noticia que nos agarro en curva, en el mismo día nos avisaron que ya iban a vender esta casa y que el comprador ya quería firmar , y por suerte fue el mismo día que hablamos a la que será la nueva casa, la vimos y quedamos de hacer el contrato. Desde ese día estamos a contrarreloj.

Con la mudanza me he dado cuenta que tengo muchas cosas que no necesito y muchas que ya no quiero. Que tengo mil prendas de ropa y que siempre uso las mismas 15 prendas. Que tengo más zapatos de los que creía y que no necesito tantos.

Las mudanzas son aburridas y cansadas, pero son buenas porque permiten comenzar de nuevo y  de hacer rutinas nuevas.

Espero que la mudanza termine pronto.

 

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