• Personal

    Mudanza

    Hace unos años que no me tocaba mudarme de casa,  y de repente estoy entre cajas y más cajas.

    Fue una noticia que nos agarro en curva, en el mismo día nos avisaron que ya iban a vender esta casa y que el comprador ya quería firmar , y por suerte fue el mismo día que hablamos a la que será la nueva casa, la vimos y quedamos de hacer el contrato. Desde ese día estamos a contrarreloj.

    Con la mudanza me he dado cuenta que tengo muchas cosas que no necesito y muchas que ya no quiero. Que tengo mil prendas de ropa y que siempre uso las mismas 15 prendas. Que tengo más zapatos de los que creía y que no necesito tantos.

    Las mudanzas son aburridas y cansadas, pero son buenas porque permiten comenzar de nuevo y  de hacer rutinas nuevas.

    Espero que la mudanza termine pronto.

     

  • Lifestyle,  Personal

    Caminar

    Caminar es una actividad que para mi siempre había sido relajante. Hasta que el año pasado cada paso que daba era doloroso.

    Caminar en esta ciudad no es tan divertido como hacerlo en mi ciudad, aquí parece que cada auto que va en la calle quiere matarte. En mi ciudad todavía puedo caminar por en medio de la calle y seguir viva, o mejor aún, puedo ir a la playa a caminar.

    Pero como ni estoy en mi ciudad, ni tengo playa cerca, entonces me conformaré con dar vueltas por la zona donde vivo para volver a tener algo de actividad física y así empezar a correr porque tengo unos retos que cumplir.

    Es por ello que el ultimo mes he caminado 32kms. Me duelen las piernas, me duele la espalda,  me duelen las rodillas, estoy oxidada.

    Quiero suponer que poco a poco volveré a tener una buena condición física y no sentiré como si me arrollara un tren todos los días.

    Eso espero…

  • Personal

    1 año

    wordswag_1479102790066

    Ayer viernes fue el primer cumpleaños de mi segundo hijo: Ian André.

    Ian es un niño hermoso, con una sonrisa divertida y una risa que contagia. Es un niño que apenas escucha música empieza a moverse porque está lleno de energía y ya le da por cantar. No puedo estar más feliz con él.

    Por el lado difícil puedo decir que es un niño con mucho carácter, un poco terco y a veces necio, muchas veces me recuerda a Liam.

    Aún así, diré lo mismo que Liam: “Es tan cute”.

  • Personal

    Silencio

    Una de las cosas que más extraño desde hace casi un año es el silencio.

    Anteriormente, por algunos años, mis mañanas eran mías.  Con decir que eran mías significa que podía dormir más, podía escuchar música, ver televisión o mejor aún, podía estar en silencio. En completo silencio, en paz.

    El silencio absoluto es una cosa que me agrada mucho, que me hace sentir en paz y que me deja pensar con claridad, me mantiene en calma.

    También soy de las que creen que si conoces a alguien y estas en confianza, no existirán los “silencios incómodos” si no los silencios felices, esos en donde dos personas están tan bien juntas que no necesitan palabras para disfrutar de su mutua compañia.

    Añoro los silencios matutinos y es por eso que en mis últimos viajes cada minuto de silencio ha sido bien aprovechado haciendo nada.

    Ahora, con los años, entiendo porque la gente medita antes de iniciar el día, no se trata de la meditación en sí, se trata del silencio.

    Oh rayos, me pongo vieja y más hippie con la edad.

     

  • Personal

    Clásico Regio

    Esta es la peor semana en tierras regias. Cuando el clásico regio se hace presente y todo mundo dentro de esta burbuja regia pierde la cabeza.

    Si generalmente todo el tiempo las cosas giran al rededor de Tigres o Rayados, esta semana se intensifica.

    Nunca en mi vida pensé que me iba a aburrir hablar de fútbol o ver programas de fútbol.

    En este lugar no existen aficionados, hay fanáticos. Se rompen relaciones de amistad, noviazgo y demás parentescos todo por un equipo de fútbol, todo por un partido.

    Lo irónico es que hace unos meses que estuve en Costa Rica un chico al preguntarme de donde iba y decir Monterrey me pregunto ¿Tigres o Rayados?

    Mi cara solo fue de una exclamación internat de ¡Maldición!